En junio, la Directora Ejecutiva de HREA, Felisa Tibbitts viajó a Sudan a evaluar la eficacia de la formación de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Unión Africana. Mientras viajó a las varias regiones de Darfur Felisa escribió un blog.
Ultimo día en Sudán
Miércoles, 27 de junio 2007
Después del aislamiento magnífico en el hotel, escribiendo y corrigiendo desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche, parando solamente para comer, terminamos el informe de evaluación el lunes, 25 de junio. Lo mandamos por la tarde por correo electrónico a nuestros homólogos de las Naciones Unidas, en preparación de la reunión del día siguiente para discutir los resultados.
Después de mandar el documento me di un paseo largo a lo largo del Nilo Azul, mirando las nubes de tormenta juntarse en las sección noroeste de Jarum. Está empezando la estación de las lluvias en Sudán. Viene con brisas frescas y efectos visuales casi idénticos a las tormentas de arena que barren el país. Una bruma de colores extraños envuelve todo lo que está a la vista, dándote la sensación de que algo más grande que tú está a tu alrededor, algo de lo que eres sólo una pequeña parte. Era una sensación muy adecuada para mi último día en Sudán.
Presentamos el informe el martes y nos alegró que fuera bien recibido. La última parada del viaje va a ser Ginebra, para otra reunión en la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y una última oportunidad para revisar el informe. El informe fue presentado al mismo tiempo que llegó la noticia de una prolongación de 6 meses de la presencia en Sudán de las fuerzas de la Unión Africana. Este periodo se espera que sea el periodo final antes de que lleguen las fuerzas mixtas. Estos 6 meses, con suerte, serán una fase de transición para AMIS y un faro de esperanza renovada de que se pueda alcanzar un nuevo acuerdo de paz, junto con mayor seguridad para la gente de Darfur. Se que voy a seguir de cerca las noticias - desde una distancia segura- como haremos muchos.
Felisa Tibbitts -- 20:32
 De vuelta en Karthoum
Sábado, 23 de junio, 2007
El vuelo de vuelta a Karthoum fué sin incidentes, aunque hubo un episodio divertido cuando los occidentales terminaron siendo llevados desde el aeropuerto al centro de facturación de AMIS en la parte trasera de una camioneta. En el suelo de madera del camión, del que salía un vapor caliente, me recosté sobre unas maletas y me rendí a la brisa caliente de Jartum, disfrutando de una vista de pájaro del tráfico del centro de la ciudad y de los mini taxis que uno ve en la capital.
Mi colega evaluador, Peter, sabiamente optó por reservar un buen hotel, puesto que íbamos a pasar nuestra última semana encerrados escribiendo nuestro informe final. El Grand Holiday Villa es un hotel sensacional de la epoca colonial situado en las orillas del Nilo Azul. El nombre de Nilo Azul es un término equivocado, por supuesto, ya que el agua es marrón. Pero la vista es de una zona húmeda es ya simplemente algo único en Sudán.
Mientras trabajábamos en el informe, me encontré a mi misma redescubriendo los simples placeres de beber agua de un vaso, y no de botellas de plástico, de conexión sin cable a internet, agua caliente, y más de dos opciones de comida en el menú. Además, en vez de expatriados demacrados hay árabes bien vestidos reunidos para tomar el te en el vestibulo del hotel. El ambiente es de riqueza, incluso de lujo. Aunque podría haberme sentido avergonzada por este contraste con Darfur, de hecho me sentí aliviada.
Felisa Tibbitts -- 20:21
 Abu-Shouk
Martes, 19 de junio 2007
Tuve una sorpresa en El Fasher en la reunión de UNMIS, cuando encontré un oficial de protección de derechos humanos que resultó ser un antiguo alumno. Organizó una pequeña fiesta para nosotros la última noche en Darfur, llena de especialidades indias que había traido a la vuelta de su último viaje a casa para visitar a su familia. Fue una velada llena de diversión y sentimiento, conociendo el trabajo de Sadiq apoyando programas de recuperación temprana con las mujeres de Darfur y otras actividades que había realizado con las fuerzas de paz durante los últimos cuatro años. Sadiq prometió llevarme a un campo de desplazados internos la mañana sigueinte, justo antes de mi vuelo a Karthoum.
El campo se llama Abu-Shouk, y se encuentra a las afueras de la ciudad. De hecho, hay dos campos cercanos a la ciudad, con un total de 100.000 desplazados. Había visto estos asentamientos desde el aire al aterrizar en El Fasher, pero la visión infinita de chozas de adobe y paja hizo más evidente la inmensidad del asentamiento. Además, las estructuras no parecían temporales. La gente parecía haberse instalado.
Al entrar en el campo, vi un área en la que se preparaban y luego cocían los ladrillos- un negocio floreciente entre los desplazados. Cráteres enormes agujereaban áreas cercanas, donde se había removido la arena para preparar los ladrillos. También habia zonas cercadas donde se guardaban grandes cantidades de ganado y la gente se ocupaba de sus cosas, de modo muy parecido a como lo hacían en el centro de Fasher.
Este campo en particular recibía asistencia del Comité de Rescate Internacional (IRC, siglas en inglés) que tenía una amplia tienda de campaña que servía como centro de salud de la mujer. Sadiq me llevó rápidamente a algunos centros de servicios en Abu-Shouk, incluyendo un Centro de Justicia y Confianza (servicios alternativos de resolución de conflictos y paralegales), y un centro comunitario CHF, donde vi las cocinas de bajo consumo de combustible sobre las que había leido, un grupo de niños recibiendo una clase, una habitación donde las mujeres se reunen para hacer artesanía para generar unos pequeños ingresos y un partido entusiasta de balonvolea al que jugaban algunas mujeres jóvenes.
La visita fue demasiado corta, pero me dió algunas impresiones, que mi compañero suplementó con detalles sobre la vida en el campo antes de llevarme al aeropuerto para mi vuelo de vuelta a Karthoum. Dejé el campo preguntándome dos cosas. La primera era si esa gente sería alguna vez capaz de volver a casa. La ironía de llevar ayuda humanitaria con éxito en estas crisis es que se crea una dependencia difícil de romper.
La segunda pregunta era sobre los campos de desplazados invisibles, los situados en áreas menos seguras y más dificiles de alcanzar. Había secciones enteras de Darfur que eran simplemente demasiado peligrosas para que viajaran las agencias humanutarias. Si es demasiado peligroso para la ayuda externa, ¿cómo sera para la gente que vive allí todo el tiempo?
Felisa Tibbitts -- 20:14
 Fuerza conjunta UN-AMIS
Viernes, 15 de junio 2007
Mis sueños están llenos de arena y rocas. Hay arena por todas partes. No hay modo de evitarla. La encuentras entre los dedos de los pies por la tarde y tormentas de polvo la traen a la mesa del desayuno. En este ambiente de calor árido, los seres humanos, los animales y otros seres vivos de algún modo han encontrado la manera de sobrevivir. Estoy solamente empezando a darme cuenta de las condiciones de vida de los desplazados de Darfur y las dificultades a las que se enfrentan en tantos frentes.
El jueves por la mañana viajamos en un helicóptero militar de Nyala de vuelta a El Fasher. Sorprendentemente, el helicóptero y su piloto eran rusos, y al principio del vuelo se situó al frente de la cabina y explicó con un ligero acento que el vuelo duraría una hora y que volaríamos a 2.000 metros. El despegue fue menos movido de lo que yo imaginaba, aunque el helicóptero y sus pasajeros temblaban de un modo incómodo durante el vuelo.
Puesto que Peter y yo estábamos sentados en la parte de atrás podíamos abrir la única ventanilla que no estaba cerrada herméticamente. Desde esta posición, podíamos ver cientos de kilometros de desierto, sinuosos ríos secos, y algunas estructuras de roca inesperadas, que parecían como si vinieran del oeste americano. Desde 2.000 metros, podía ver ganado, un camión solitario marcando su camino en la arena, fábricas de ladrillos y unos pocos poblados. Tambien vi un asentamiento que había sido quemado y lo que podría haber sido un campamento rebelde. Era un surtido de images extraño, emocionante por su proximidad y contraste.
El helicóptero aterrizó en El Fasher sin incidentes y nos paramos a tomar una bebida fría en un puesto al borde de la carretera, en frente de la sede central de AMIS. Un agente sociable vino al puesto mientras bebíamos nuestros refrescos y confirmó que El Bashir, el presidente de Sudán, había enviado una carta a Addis Abeba (donde la UA tiene su sede central) confirmando su apoyo para una fuerza mixta de las Naciones Unidas y la Unión Africana.
La fuerza mixta es la "tercera fase" de una serie de propuestas de las Naciones Unidas para apoyar la implementación del Acuerdo de Paz de Darfur, en parte a través de una fuerza de paz eficaz. El gobierno sudanés no ha permitido a las Naciones Unidas tener fuerzas de paz en el país en el pasado (solamente personal de apoyo de la fuerzas de la Unión Africana). Puesto que las tropas de la AMIS tienden a ser impopulares entre la población civil, muchos piensan que a no ser que lleguen fuerzas las Naciones Unidas, la situación general va a continuar degenerando.
La mayoría de los colegas aquí asumen que esta fuerza va a venir. Los rumores en el terreno son que el nuevo comandante de la AMIS que va a llegar la semana próxima es la persona ideal para guiar una fuerza conjunta, ya que tiene experiencia tanto con las Naciones Unidas como con la Unión Africana. El Acuerdo de Paz de Darfur también puede ser modificado para permitir más signatarios. Es seguro que a no ser que las fuerzas de las Naciones Unidas lleguen con un mandato para la protección fuerte - es decir, que puedan usar la fuerza en caso necesario- en último término serán una decepción para la población civil e incapaces de detener la espiral de violencia.
Antes de dejar Nyala cené con un colega de una organización de derechos humanos local, que dijo que solamente en El Fasher hay tres grupos armados, sin contar las diferentes fuerzas de seguridad y de policía. Como en mi primera visita a El Fasher, soy consciente de la fuerte presencia militar y policial. Antes durante el día me tome una hora libre para hacer fotos en el exterior - algo estrictamente prohibido- y fuí capaz de hacer ésto únicamente porque el conductor sabía bien que áreas estaban ocupadas o muy patrulladas.
Tengo 3 días más de entrevistas aquí en El Fasher antes de regresar a Jartum.
Felisa Tibbitts -- 13:57
 Base de CIVPOL en Nyala (Darfur del Sur)
Miércoles, 13 de junio 2007
Estoy empezando mi tercer día en Nyala. Ayer pasé todo el día en la base de la CIVPOL (policía civil) de AMIS (Misión de la Unión Africana en Sudán), entrevistando a formadores y gente que había recibido la formación. También observe parte de una sesión de formación.
Los miembros de las fuerzas de paz que encontré en este sector provienen de Nigeria, Burundi, Camerún y Ghana. Estoy siguiendo la secuencia de la formación que han recibido como agentes de policía - primero en sus paises de origen y luego en su despliegue en Sudán. En este proceso, descubro un mundo nuevo: la vida de las fuerzas de paz en Darfur. Hay mucha política, casi incontrolable, acerca de AMIS y controversias sobre cuanto se han realmente esforzado en implementar su mandato, las restricciones del mandato en si mismo y cuestiones administrativas internas paralizantes. Las agencias humanitarias, UNMIS (Misión de las Naciones Unidas en Sudán) y la misma AMIS se acusan unas a otras preguntando hasta qué punto las fuerzas de paz están protegiendo a los civiles. Las patrullas de búsqueda de leña han tenido éxito en el pasado, pero la decepción de los civiles sudaneses se ha transformado en ataques a las mismas fuerzas de paz. Así que están menos seguros y ofrecen cada vez menos protección. Los policías civiles con los que hablé estaban frustrados y quizá un poco asustados. La formación que han recibido es un oasis en medio de estos problemas y de la monotonía de pasarse la mayor parte del día sentados en sus alojamientos (tiendas de campaña).
Hay un campo de personas desplazas internamente (IDP, siglas en inglés) situado justo fuera de la base de la CIVPOL. Siendo extranjero, puedes reconocer fácilmente los campos porque los alojamientos temporales - tiendas de campaña - son blancos. Los poblados son marrones, el color del barro y los palos. Cuando volábamos de Genaia a Nyala, podíamos ver vastas extensions de tiendas blancas en la periferia de un poblado tras otro. Para mi, parecían permanentes. Me dicen que también continuan expandiendose. Pasé en coche al lado del campo que está cerca de la base y los niños y las mujeres saludaban a lo largo de la carretera. Tenemos que visitar un campo de desplazados para hablar con los líderes del campo sobre el trabajo de AMIS, pero necesitamos una autorización para la visita.
La seguridad de todo el mundo es un tema importante en Darfur, y está muy relacionada con la política del gobierno sudanés. El conflicto de Dardur siginifica, por una parte, que puede que no consigas un visado para visitar el país (muchos miembros de organizaciones humanitarias y de derechos humanos no están ahora autorizados a entrar en Sudán). Si puedes entrar en el pais, no puedes salir de la capital. Por ejemplo, oficialmente a los ciudadanos de los Estados Unidos no se les permite viajar a más de 25 kms de Jartum.
Yo tengo el privilegio excepcional de viajar porque soy personal temporal de las Naciones Unidas. Pero incluso dentro del grupo de las Naciones Unidas, se toman estrictas precauciones. Cada sector del país está clasificado según el nivel de riesgo (todas las regiones de Darfur están a un nivel que requeriría la evacuación de todo el personal de las Naciones Unidas). Tienes que seguir exactamente algunas normas de seguridad, incluyendo toque de queda y llamadas de radio de control cada tarde. Cada miembro de las Naciones Unidas recibe una radio para comunicarse y la base llama a las 8 de la tarde para asegurarse de que todo el personal está bien. Además, todos los viajes internos tienen que ser autorizados. Hay informes diarios que proporcionan información sobre incidents que afectan la seguridad en cada área. Asi, de un día para otro, uno se puede encontrar que un viaje a un poblado o sector que tenía planeado queda anulado.
Ha sido fascinante trabajar con un especilista en protección. Mis expectativas iniciales sobre el trabajo con Peter eran que tendría buenos instintos sobre cómo ser precavido, dados los muchos años que lleva trabajando en áreas en conflicto. De hecho – y de modo comprensible- cuando eres alguien que ha evacuado heridos y ha vivido ataques con coches, tiroteos y un secuestro en Gaza, es menos probable que te preocupen cuestiones menores como toques de queda. Por tanto, yo era la que insistía en que NO tomáramos un taxi a las 9 de la noche para buscar un restaurante indio. Anteanoche, después de convencerle de comer las sobras de la comida en la casa de huéspedes, oimos disparos en la calle, justo fuera de la casa. Esto era sobre la hora en la que hubieramos vuelto en el taxi. Ha empezado a llamarme "mamá" pero no me importa.
Felisa Tibbitts -- 13:37
 Nyala (Sur de Darfur)
Domingo, 10 de junio 2007
Estar en Fasher es bastante duro. A causa del calor, el estado de la carretera y el preguntarse continuamente cómo puede uno conseguir cosas básicas, tales como un ventilador, agua corriente, un váter que funcione, un sitio para comprar agua, y un resturante limpio donde comer. Estas preguntas agravan aún más una situación que ya es de por si díficil, en la que se supone que debo llevar a cabo entrevistas y recoger datos. Es un poco agotador y los días de trabajo son largos. Así que cuando el sábado por la noche regresé a mi casa de huéspedes, me sentí decepcionada al ver que no había electricidad. Fue una noche en la que el ventilador del techo funcionó poco y la temperatura dentro de la habitación hizo que pasara la noche sudando mientras intentaba dormir. Estas condiciones me han hecho apreciar enormemente a los colegas de las Naciones Unidas y de organizaciones humanitarias que encontré en Darfur, que han escogido estar aquí para mejorar la situación en la zona. Aparentemente, el tiempo máximo que un expatriado se queda en Darfur es de un año, y las organizaciones internacionales programan una o dos semanas de descanso para su personal cada seis u ocho semanas para que descansen del estrés físico y mental.
El domingo por la mañana nos levantamos otra vez temprano para viajar a Nyala, que es la capital del estado de Darfur del Sur. En principio teníamos que viajar en helicóptero, pero nos cambiaron a un avión de 18 plazas, y después estuvimos esperando en la pista durante 45 minutos, mientras la autoridades verificaban que nadie había manipulado la gasolina. Al final llegamos a Nyala via Geneia (Darfur Occidental).
Nyala no está teniendo el mismo nivel de problemas de seguridad que Fasher y está más desarrollada económicamente, así que el ambiente general es un poco más relajado. También es más verde, aunque esencialmente estamos todavía en medio del desierto. El otro evaluador, Peter, y yo dejamos nuestro equipaje en la casa de huéspedes de la UNICEF y fuimos a la oficina de la UNDP, donde nos presentaron a todos los miembros del personal. En Sudán, como en otras partes de la región, dar la bienvenida a los visitantes es una elaborada tradición. Como visitante, es importante saludar dando la mano a cada miembro del personal, desde el conductor hasta el jefe. Es una sensación muy agradable.
Pasé la tarde encerrada en una sala de reuniones, realizando entrevistas con el personal de UNDP. Había nueve formadores de las Naciones Unidas, asociados con proyectos de formación, especializados en derechos humanos y legislación internacional humanitaria; violencia de género; y derechos/protección de los niños. Estaban asociados a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, UNICEF y UNFPA. Parte de mi trabajo aquí es entender cómo diseñaron y llevaron a cabo con las fuerzas de paz de la Unión Africana el programa de formación de múltiples agencias de las Naciones Unidas.
Aquí en Nyala, me voy a empezar a reunir con fuerzas de la Unión Africana para explorar el impacto de la formación en la que han estado participando. Hay más de 7.000 miembros de las fuerzas de la Unión Africana distribuidos en Darfur del Norte, del Sur y del Oeste. Las fuerzas de paz provienen de una serie de paises africanos y consisten en policía civil, observadores militares y agentes de protección, cada uno con un rol específico indicado por el mandato de la UA. Las fuerzas están organizadas en ocho sectores y dentro de cada sector, en diferentes emplazamientos. Tengo muchas ganas de oir sus experiencias con la formación.
Volví a la casa de huéspedes a las 8 de la tarde – otro típico día de trabajo en esta misión. Hay otros extranjeros viviendo en la casa de huéspedes (estas casas están organizadas porque aquí no hay hoteles) y todo el mundo es buen conversador. Hablé con una mujer recién llegada de Nueva Zelanda que va a trabajar con el gobierno sudanés para mejorar la capacidad de los trabajadores sociales; una colega nepalí resultó ser una experta en conseguir que funcionara la televisión. Hay mucha gente que quiere ayudar en Sudán, aunque algunos me confesaron con pesar que no tienen la sensación de estar consiguiendo gran cosa. La situación simplemente no está mejorando.
Felisa Tibbitts -- 19:18
 El Fasher
Sábado, 9 de junio 2007
Salí del hotel a las 6 de la mañana para tomar el vuelo a El Fasher. Hay unos jets de las Naciones Unidas con muy buen aspecto, pero son los aviones de la Unión Africana los que cada día transportan soldados y civiles a El Fasher. Era una sensación extraña el estar hacienda cola con los soldados y los procedimientos para la facturación eran completamente diferentes – como una versión reducida de los servicios normales de un aeropuerto. Recibes la autorización en el edificio de AMIS en el centro de Jartum, lo que incluye (literalmente) apilar todo tu equipaje en una única balanza para verificar el peso máximo de 25 libras. Esperamos unos 45 minutos hasta que todo el mundo recibió su autorización y colocamos nuestro equipaje en la parte trasera de la furgoneta que nos llevó al aeropuerto. En el aeropuerto tuvimos que cambiar de vehículo otra vez, y luego tuvimos que poner nosotros mismos nuestro equipaje en la bodega del avión.
El vuelo duró un poco más de una hora. Cuando empezábamos el descenso para aterrizar en el aeropuerto de Fasher, la imagen del vasto desierto sudanés – artificialmente familiar para mi, debido a su presencia en los medios de comunicación – se veía por todas partes. Al acercarnos, podíamos ver las chozas y cabañas de los habitantes (parecidas a las yurtas mongolas, pero con tela más fina). Parecía como si fueramos a aterrizar en la arena, pero la pista apareció justo en el momento en que tocabámos tierra y el piloto frenaba con fuerza.
Recoger nuestro equipaje fue el proceso contrario al de ponerlo en el avión y el grupo de gente que viajábamos juntos ayudó a localizar y sacar las maletas de la bodega del avión. La camioneta de la UNDP estaba esperándonos. Era un vehículo nuevo, de menos de un año y en perfecto estado. Aparentemente, viajar por carretera se ha vuelto tan peligroso en Sudán (67 vehículos de las Naciones Unidas han sido secuestrados en lo que va de este año) que la mayor parte del personal viaja en avión.
El Fasher es un mundo en si mismo. He estado en muchos sitios exóticos –Pakistán, Mongolia- pero nunca he entrado en un mundo en el que todo a mi alrededor era completamente diferente. Lo primero que noté al desembarcar fue que en Fasher hacía menos calor que en Karthoum. Estábamos solamente a 33 grados, ya que ayer había llovido. Y la brisa era fresca y refrescante, y no dura y castigadora como en Jartum.
El Fasher es una ciudad antigua y sus habitantes incluyen no solamente gente, sino también cabras, camellos y caballos. Los edificios son una mezcla de cemento, ladrillo y otros materiales. Hombres y mujeres se visten con sus trajes tradicionales – no hay nadie con ropas de estilo occidental, excepto algún cooperante. Entre el aeropuerto y el centro de Fasher – un recorrido de unos 10 minutos- hay una carretera principal. En ella se pueden ver carteles de organizaciones humanitarias y de cooperación que todavía trabajan aquí. El año pasado había 180 organizaciones trabajando en Darfur, y cerca de 15.000 cooperantes registrados. Este número ha disminuido un poco, ya que algunas organizaciones han comenzado a marcharse, pero es todavía bastante alto. En los campos grandes, proporcionar los servicios es responsabilidad de alguna organización humanitaria clave.
Hay toque de queda en Darfur – lo ha habido desde 1992. Todos los habitantes deben estar dentro de casa a las 8:30 de la tarde. Hay disparos de forma regular, y nos dicen que han aumentado recientemente. También hay una fuerte presencia militar sudanesa. Camionetas con soldados y rifles patrullan regularmente sin razón aparente. Algunas de las camionetas están equipadas con ametralladoras. Aparentemente los uniformes del personal armado varían, lo que hace que a veces sea difícil saber si alguien con uniforme es policía o militar. Me crucé con una mujer de uniforme, una oficial de algún tipo, cuando estaba comprando comida en el mercado. Era decididamente poco amistosa.
Aunque oficialmente no está permitido hacer fotos, me dijeron que no suele ser un problema, siempre y cuando no fotografíes un área delicada y tengas la cortesía de preguntar a la gente si puedes hacer hacer la foto.
Felisa Tibbitts - 02:32
Jartum
Jueves, 7 de junio 2007
Acabamos de terminar nuestro segundo día aquí en Jartum. Hemos pasado este tiempo en reuniones de información y entrevistas iniciales, y ocupándonos de una cantidad alucinante de temas administrativos. Yo tenía que pasar una serie de exámenes para que me dieran permiso para viajar a Darfur. Los cursos de hecho eran bastante interesantes, trataban de la serie de peligros potenciales que uno puede encontrar y como se puede tratar de reducir los riesgos y como responder en las situaciones en las que el peligro se ha convertido en realidad. Las situaciones eran poco reconfortantes y, desde luego, la situación de seguridad se ha deteriorado tanto que muchas de estos escenarios ocurren con regularidad. Por tanto, estaba contenta de asistir a los cursos y aprendí técnicas bastante interesantes, por ejemplo, cómo orientarse con el sol.
Jartum es una ciudad en expansión, del color del cemento y de la arena rojiza. Podrías imaginar que estás en el medio del desierto, si pudieras borrar los edificios. Estamos en verano y hace calor, más o menos 113º F/45º C de día. La brisa es infrecuente, y cuando llega, a menudo es más caliente que el aire. El suelo se recuece, así que de noche la temperature solo baja a 90º F/30º C. Menos mal que es un calor seco, aunque estoy segura de que te puedes deshidratar rapidamente sin darte cuenta.
Durante los últimos tres días he visitado tres oficinas de las Naciones Unidas: UNDP, UNFPA y UNMIS. El personal que he encontrado hasta ahora son muy trabajadores y los admiro profundamente. Son multiculturales y hay una gran presencia de africanos (tanto de Africa Oriental como Occidental), y de asiaticos (indios, pakistaníes y de Bangladés). Al andar por el edificio oigo hablar no solamente en inglés, sino también en francés y árabe.
La atmósfera política en las Naciones Unidas incluye discusiones públicas sobre el uso de una fuerza mixta de las Naciones Unidas y la Unión Africana para proteger a los civiles de Darfur y permitir la ayuda humanitaria. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon presentó esta propuesta a finales de mayo, y las noticias son que los líderes de las Naciones Unidas y la Unión Africana están cerca de alcanzar un acuerdo sobre cómo serían constituidas y manejadas las fuerzas de paz propuestas, de 23.000 integrantes. El gobierno sudanés se niega a considerer una operación controlada exclusivamente por las Naciones Unidas, así que un plan revisado aumentaría las posibilidades de que se aceptara una fuerza de paz semejante. En este momento, hay aproximadamente 7.000 integrantes de las fuerzas de paz de la Unión Africana desplegados en Sudán, pero en general se consideran poco eficaces.
El viernes y el sábado son el fin de semana en Sudán, pero nosotros vamos a estar bastante ocupados.
Mañana va a haber más reuniones y el sábado viajamos a El Fasher, la principal ciudad en Darfur del Norte. Darfur está formado por tres estados y vamos a visitor dos de ellos en el Norte y en el Sur. Darfur Occidental tiene una situación de seguridad más precaria, así que miraremos los informes de seguridad antes de planear un viaje.
Felisa Tibbitts -- 22:54
Ginebra
Lunes, 4 de junio 2007
Hoy, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas nos informó a mi colega Peter y a mi del papel de esta oficina en el proyecto que vamos a evaluar. Ha sido nuestra primera oportunidad de pasar de revisar documentos a tener una conversación. Peter es un especialista en protección, que ha trabajado 14 años con la Cruz Roja. Tiene una enorme experiencia trabajando en áreas en conflicto y se ha considerado que nuestras habilidades son complementarias, ya que mi experiencia se centra más en la formación y evaluación. La situación en Darfur es extremedamente compleja – ésto no es ninguna sorpresa. Los niveles de complejidad incluyen el tema de la necesidad de protección y seguridad de la población civil, y una gama de organizaciones locales a cargo de la protección, incluyendo las fuerzas de la Unión Africana en Sudán (AMIS), agencias en el país de las Naciones Unidas (UNMIS), gran cantidad de organizaciones humanitarias y, ostensiblemente, la policía local sudanesa. Mañana viajamos a Jartum.
Felisa Tibbitts -- 23:14
Traduction: Acacia Aguirre
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